la familia como sistema segun la teoria sistematica

Dinámicas familiares y la teoría sistémica el impacto de la familia como sistema

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Existen múltiples interpretaciones de la palabra "sistema", sin embargo, en un contexto práctico, se ha adoptado la definición propuesta por Von Bertalanffy, que describe un sistema como un conjunto de partes conectadas y que interactúan entre sí para lograr un conjunto de metas comunes.

Tipos de Sistemas

Completamente aislado, en otras palabras, sin ninguna interacción. No sería posible existir, ya que si existe, lo conocemos y si lo conocemos, nos influye, lo cual constituiría una forma de interacción. La única posibilidad sería el universo en el que nos encontramos inmersos, ya que no habría nada más allá de este con lo que se pudiera interactuar.

Este tipo de sistema interactúa, es decir, intercambia información con su entorno, aunque en realidad estaría relativamente aislado, ya que solo transmite y recibe a través de ciertos medios. No hay un flujo indiscriminado.

Características de los Sistemas de Entrada y Salida

En la vida, a menudo se dice que el todo es más que la suma de sus partes. Esto significa que las propiedades y características de un sistema no solo se derivan de sus elementos individuales, sino también de la forma en que estos interactúan entre sí. Cuando se trata de sistemas complejos, todas las partes están interrelacionadas de tal manera que un cambio en una de ellas afecta la totalidad del sistema.

Un ejemplo de esto puede ser un equipo de fútbol. Conocer el desempeño individual de cada jugador no es suficiente para predecir cómo se comportará el equipo en un partido. Las complejas interacciones entre los jugadores tendrán un impacto en el funcionamiento del sistema en su conjunto.

En términos científicos, esta interdependencia se conoce como homeostasis, que es el estado interno de un sistema que se mantiene en equilibrio mediante la autoregulación. Todos los sistemas tienen un equilibrio interno dinámico entre sus partes y un equilibrio externo con su entorno. Si se produce un cambio en el equilibrio, el sistema activa fuerzas correctoras para restaurarlo o alcanzar un nuevo estado de equilibrio.

La Familia como sistema

Al analizar a la familia desde una perspectiva sistémica, reconocemos su naturaleza como una unidad íntegra, en la que no se pueden desagregar las características individuales de cada miembro. En lugar de ser una suma de individualidades, la familia es un conjunto complejo de interacciones.

Este enfoque permite comprender mejor el origen de los conflictos familiares, los cuales suelen ser vistos de manera lineal (causa-efecto) de forma tradicional. Sin embargo, esta visión es errónea, ya que en una familia no hay un "culpable" claro, sino que los problemas y síntomas surgen de las deficiencias en la dinámica familiar, es decir, de la disfuncionalidad del sistema familiar. Es importante comprender que el funcionamiento familiar no es un proceso lineal, sino circular, donde las causas pueden convertirse en efectos y viceversa.

La familia es un sistema abierto que posee las propiedades características de este tipo de sistemas. A modo de ejemplo, podemos mencionar que, según el principio de totalidad, no se puede explicar el comportamiento de la familia de forma aislada, sino que todas las acciones y comportamientos individuales están interrelacionados y afectan al sistema en su conjunto.

Consejos al abordar a las familias como un sistema

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Familias en el enfoque sistémico Analizando su estructura

En este sistema, se establece que la familia cuenta con una estructura que incluye reglas para regular la interacción entre sus miembros y con el entorno externo. Dicha estructura es esencial para organizar la vida diaria y establecer jerarquías en las relaciones, siendo notoria su asimetría. Esta asimetría implica la presencia de figuras con roles de liderazgo y mayor influencia en los demás miembros, siendo fundamental para el correcto funcionamiento del sistema. Aunque antes, la familia nuclear era el modelo predominante en nuestra cultura, hoy en día podemos encontrar una amplia diversidad de modelos familiares con diversas composiciones (Espinal et al., 2006).

Es importante destacar que en este sistema, la familia es una organización que se rige por una estructura en la que se establecen reglas para regular la interacción de sus miembros entre sí y con el entorno exterior. Además, esta estructura también se encarga de organizar la vida cotidiana y establecer jerarquías en las relaciones, lo que la hace asimétrica. Esta asimetría se ve reflejada en la presencia de roles de liderazgo y mayor influencia en algunos miembros, quienes desempeñan un papel fundamental en el funcionamiento eficiente del sistema. Aunque en nuestra cultura predominaba el modelo de familia nuclear, hoy en día se pueden encontrar diferentes tipos de modelos con diversas composiciones (Espinal et al., 2006).

El Rol de la Familia en el Enfoque Sistémico

Las funciones que cumple la familia son fundamentales para el bienestar y desarrollo de sus miembros. Por un lado, la familia brinda protección psicosocial a sus integrantes, siendo su principal objetivo interno. Esto implica que la familia debe ser un lugar seguro y estable en el que sus miembros puedan crecer y desarrollarse de manera saludable y equilibrada.

Por otro lado, la familia también tiene un rol importante en la transmisión y adaptación cultural, siendo su objetivo externo. Esto significa que la familia debe ser capaz de transmitir los valores, creencias y normas de la sociedad en la que se encuentra, al mismo tiempo que se adapta a los cambios y demandas de dicha sociedad.

Es por ello que la familia debe ser capaz de acomodarse a las necesidades y demandas de sus miembros a lo largo de las diferentes etapas de su desarrollo. Este proceso de adaptación y evolución es esencial para el correcto funcionamiento y bienestar del sistema familiar.

Cabe señalar que estas funciones de protección, desarrollo y transmisión cultural se extienden a todos los miembros de la familia, independientemente de su edad, género u otra característica. La familia tiene la responsabilidad de cuidar y apoyar a cada uno de sus miembros, garantizando su crecimiento y adaptación en un entorno cambiante.

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El enfoque sistémico de las relaciones familiares

El enfoque sistémico considera a la familia como un sistema en constante interacción, donde cada miembro juega un papel importante en la dinámica familiar. Esta constante interacción, influencia mutua y circular conforman un conjunto interdependiente y organizado con reglas y funciones dinámicas entre sus integrantes y con el entorno (Espinal, Gimeno y González, 2006).

Dicho conjunto va más allá de la mera suma de sus partes, ya que comparten un conjunto de valores, creencias, rituales, costumbres y experiencias de vida transmitidas a lo largo de las generaciones. Desde esta perspectiva, la familia se concibe como un grupo con identidad propia y diferenciada del entorno, donde surgen múltiples relaciones (Espinal et al., 2006).

Además, este sistema se encuentra integrado en un sistema mayor, con el cual interactúa de manera recíproca. Como sistema abierto, está en constante intercambio e interacción con el entorno, siendo influenciado y a la vez influyendo en otros sistemas, en una dinámica dialéctica (Espinal et al., 2006).

El presente de las dinámicas familiares

En la actualidad, las familias se ven afectadas por múltiples cambios sociales que les exigen adaptarse y llevar a cabo modificaciones, lo que puede provocar situaciones estresantes, conflictos y crisis en su estructura. Estas situaciones pueden llevar a la familia a sufrir angustia, problemas de salud mental o incluso la ruptura. Esto sucede debido a que la familia está inmersa en una cultura y, por lo tanto, interactúa con sus valores y normas. Si la familia está en armonía con ellos, puede ser un factor de apoyo, pero si hay discrepancias, puede generar riesgos familiares (Espinal et al., 2006).

En el desarrollo normal de una familia, es común experimentar altibajos, crisis temporales y superarlas para llegar a un nivel de mayor complejidad. Por ello, la terapia busca impulsar la evolución de una familia estancada en su desarrollo. Las metas terapéuticas se basan en el estadio de desarrollo en el que se encuentra la familia en ese momento (Minuchin y Fishman, 1985).

Desde la perspectiva del modelo sistémico, es importante considerar cómo se puede entender la salud en una familia. Una interesante metáfora propuesta por Keeney (1983) compara a la familia con un bosque: "Un bosque saludable promueve la conexión y la autonomía de diversas especies, de manera similar, las familias saludables fomentan la diversidad y la conexión de sus miembros" (p. 146).

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