teoria del orden que se desordena

Teoría del orden y desorden: entendiendo el caos organizado

La mayoría de las personas tienen una inclinación natural hacia el orden y la organización en su vida. Les gusta tener todo en su lugar, ya sea por tamaño, color o cualquier otro criterio, en diferentes espacios de su hogar como su habitación, armario o estanterías. Sin embargo, este afán por el orden puede convertirse en un problema cuando se vuelve obsesivo. Algunas de estas personas pueden experimentar molestia o malestar emocional y físico al ver algo fuera de su lugar.

La concepción del caos organizado

¿Conoces a personas que dicen ser desordenadas pero encuentran todo fácilmente dentro del caos? O, en contraste, ¿conoces a personas organizadas que tardan en encontrar las cosas a pesar de su meticulosa colocación? Seguramente conoces casos de ambas situaciones.

En realidad, existe una variante del desorden conocida como "desorden ortodoxo" o "desorden ordenado". En este tipo de desorden, aunque aparentemente todo parece estar caótico, el responsable de ese sistema puede encontrar cualquier cosa, o la mayoría de ellas, sin esfuerzo o pérdida de tiempo. Sin embargo, si un tercero decide "organizarlo todo", se vuelve incapaz de encontrar cualquier cosa porque su "orden" se ve alterado.

Este tipo de orden difiere del orden lógico mencionado anteriormente. No tener las cosas organizadas por tamaño, los libros en orden alfabético en la biblioteca o la ropa separada por colores no significa necesariamente que haya desorden. En la misma línea, tener todo en su lugar y organizado siguiendo un patrón o un sistema riguroso no garantiza que exista un orden verdadero.

El concepto de orden

En el diccionario de la RAE (Real Academia Española), se establece que el orden se define como la "colocación de las cosas en el lugar que les corresponde" o como "concierto, buena disposición de las cosas". Es decir, a pesar de lo que se pueda creer, el orden no sigue un patrón determinado, no existe una norma estricta o una fórmula exacta que determine si un lugar está ordenado o no.

Entonces, al no especificar más detalles, se concluye que si una serie de libros se encuentran ordenados no al alfabético, sino por la importancia que tienen para su dueño, no se consideran desordenados, sino que están organizados en un orden diferente.

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